Los egipcios acudieron de nuevo en buen número y sin incidentes a las urnas en la segunda jornada de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, condicionados por el deseo de un retorno de la estabilidad y una pronta salida de la crisis económica.
Desde la revolución que derrocó a Hosni Mubarak en febrero de 2011, las prioridades de los egipcios han dado paso de los sueños de libertad al realismo de la lucha del día a día por cubrir sus necesidades básicas.
Una economía muy perjudicada, principalmente por el desplome del turismo, y unos índices de inseguridad y delincuencia nunca vistos en un país en el que antes la omnipresente policía era temida son algunos de los problemas cuya solución guía el voto de los egipcios.
“Necesitamos un presidente que restaure la seguridad nacional y acabe con el caos surgido este último año”, aseguró el ingeniero Mohamed Mustafa.
Estas históricas elecciones son las primeras democráticas del país.