Cuba abrió ayer el juicio al estadounidense Alan Gross en medio del hermetismo en torno a la vista, a la que pudo acudir la esposa de este contratista acusado de delitos contra el Estado cubano y cuyo caso supone un nuevo punto de tensión entre La Habana y Washington.
Ninguna fuente oficial cubana ofreció detalles sobre el comienzo o posible duración de este juicio que se desarrolla en un tribunal municipal de La Habana y al que no se ha permitido el acceso de la prensa extranjera acreditada en la isla.
Alan Gross, de 61 años y detenido en Cuba en diciembre de 2009, es un subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) y trabaja para la empresa Development Alternatives (DAI), con sede en Maryland, que se dedica a labores de desarrollo en otros países.