La comisión independiente bipartidista que investigó a fondo los ataques del 11 de septiembre de 2001 reveló sus conclusiones el jueves en un informe que golpea a los órganos de defensa de Estados Unidos pero libera al presidente George W. Bush de un enorme peso político.
El esperado reporte de 567 páginas critica severamente "fallas de imaginación, políticas, capacidad y conducción" en varios sectores del gobierno de Estados Unidos y recomienda una renovación total de los servicios de inteligencia.
"En todos los ámbitos de poder hubo fallos en materia de propuestas y acción gubernamentales, la gestión fracasó", indica.
Pero la ausencia más notable fue la falta de alguno de los severos juicios políticos que han inflamado el debate sobre el manejo que el presidente Bush ha hecho de la lucha contra el terrorismo, antes y después de los atentados del 11 de septiembre, que dejaron casi 3,000 muertos.
Los 10 miembros de la comisión, equitativamente integrada por demócratas y republicanos, fue más allá y extendió la culpa por la falta de preparación al antecesor de Bush, el demócrata Bill Clinton, además del mandatario republicano.
"El terrorismo no fue una gran preocupación de seguridad nacional durante la administración de Bill Clinton y en la de Bush antes del 11 de septiembre", indicó el panel en su extenso resumen
Al señalar que los ataques del 11-S "fueron un golpe pero no debieron ser una sorpresa", los comisionados señalaron fracasos en la seguridad estadounidense desde 1998, más de dos años antes de que Bush fuera electo a la Casa Blanca.