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¿Cómo se elige al Papa?

La enfermedad del Pontífice hace pensar a muchos que ya es hora de que deje el Vaticano.


EL COLEGIO Cardenalicio, conocido como "el club más selecto del mundo", se reúne en cónclave en la Capilla Sixtina del Vaticano para elegir de entre los cardenales a un nuevo Papa. Después de cada votación, se produce la fumata negra, si no hay acuerdo, o blanca, si resulta electo un nuevo Pontífice. El sucesor de Juan Pablo II será elegido por 135 purpurados, los que tienen derecho a voto por tener menos de 80 años.
Juan Pablo II nombró recientemente a 31 nuevos cardenales, de los cuales 26 tienen menos de 80 años, lo que les permite, según la norma aprobaba por Pablo VI, participar en el cónclave; el resto, como otra cincuentena de purpurados, han rebasado esa edad y no pueden participar en el cónclave, aunque, paradójicamente, sí pueden ser elegidos Papa.
De los 135 cardenales que nombrarán al sucesor de Juan Pablo II, 130 han sido elegidos por éste, por lo que en ambientes vaticanos se asegura que el futuro Pontífice será un hombre de la "línea" del papa Wojtyla.
La designación de cardenales se llevaba a cabo por decreto del Romano Pontífice, que acostumbraba a reunir a su alrededor a los titulares de los minúsculos obispados de la región romana para que le ayude en las ceremonias del culto.
Después de los nueve días de funerales, el decimoquinto día desde la muerte del Pontífice o, según lo previsto en la Constitución, no más allá del vigésimo, los cardenales se reúnen en la Basílica de San Pedro y celebran la Misa votiva "Pro eligendo Papa". Posteriormente se dirigen en procesión a la Capilla Sixtina y allí emiten solemne juramento.
Para elegir al nuevo Papa será necesario obtener al menos dos tercios de los sufragios, teniendo en cuenta el número de electores presentes. En caso de que ese número no sea divisible en tres partes iguales, será necesario un voto más.
Después de tres días de escrutinio sin resultado positivo, "éstos se suspenden por un día para una pausa de oración y de libre coloquio entre los votantes", para luego "reanudar las votaciones durante siete escrutinios y un intervalo de un día si no se llega a un resultado. Y así sucesivamente".
Si el proceso electoral entrase en un punto muerto, por imposibilidad de que ningún candidato obtuviera la mayoría de los dos tercios, el artículo 75 dispone que los cardenales podrán expresar su parecer sobre el modo de actuar por mayoría absoluta, sin embargo, "no se podrá prescindir de una votación válida, sea con la mayoría absoluta de los votos, sea votando sobre dos nombres que en el escrutinio inmediatamente precedente hayan obtenido el mayor número de votos, exigiéndose también en esta segunda hipótesis la mayoría absoluta".
La legislación papal establece que el nombre de los candidatos debe ser escrito en la papeleta con una caligrafía distinta a la particular de cada cardenal, y fija con normas precisas que está prohibido a los electores revelar a cualquier otra persona noticias sobre las votaciones, antes, durante y después de la designación del nuevo Papa.
Después de cada elección se queman las papeletas. En este sentido, la tradición indica que los cardenales provoquen con paja seca o húmeda que el humo sea negro, si no se ha elegido Papa, o blanco si la votación ha dado como resultado la elección del nuevo Romano Pontífice: es la conocida "fumata negra o fumata blanca".
Una vez que el elegido acepta su elección canónica como Sumo Pontífice, el primero de los diáconos "cardenal Protodiácono- anuncia desde el balcón de la Basílica vaticana la elección del nuevo Papa con la tradicional fórmula: "Nuntio vobis gaudium mágnum: ¡Habemus Papam!" y el Romano Pontífice imparte la bendición "Urbi et Orbi".
El extenso pontificado de Juan Pablo II -hasta el momento el tercero más largo de la historia de la Iglesia- ha dejado "fuera de juego" a un importante número de cardenales "papables" y los expertos en el Vaticano están divididos sobre qué es lo que más interesa a la Iglesia, si un Papa "joven" o un "anciano".
Por "joven" hay que tener en cuenta lo que puede ser una persona que, como poco, tiene 53 años, que es la edad del purpurado más joven (el húngaro Peter Erdo). Por "anciano" se entiende a un septuagenario en adelante.
Según los "vaticanistas", después de más de 26 años de "Papado", la Iglesia necesita un Pontífice de "transición", es decir, "un anciano", con más de 70 años, para que su pontificado no se eternice y prepare el camino a otro que de el giro "progresista" que necesita la Iglesia.
Otros expertos se inclinan por un "papado" de un decenio, es decir, corto, pero con un Pontífice que apueste por una Iglesia centralista, fuerte, que siga la línea del actual.
Con estas premisas, los "papables" que más suenan son los arzobispos de Ciudad de México, Norberto Rivera Carrera, de 63 años; de Tegucigalpa, Oscar Rodríguez Maradiaga, 63 y el de Buenos Aires, el jesuita Jorge Bergoglio, de 69 años.
También se señalan al indio Ivan Diaz, de 69 años; al de Génova (Italia), Dionigi Tettamanzi, de 71; al también italiano Giovanni Battista, de 70, y al venezolano Alfonso López Trujillo, de 69.
Además, el francés Rogert Etchegaray, de 78, considerado la cara social y comprometida de este papado. También suena Joseph Ratzinger, el poderoso cardenal alemán, guardián de la ortodoxia católica y mano derecha de Wojtyla.
Al colegio cardenalicio pertenecen cardenales de 69 países, entre ellos España y la inmensa mayoría de América Latina.
No participarán en el cónclave aquellos cardenales que "han cumplido 80 años de edad el día en el que se abre la vacante de la sede, lo que no impide que esos cardenales sean elegidos como Pontífice.


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185751
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América