Comunicado del jefe de las FF.AA.
Las fuerzas armadas han realizado grandes esfuerzos en los últimos meses, directa e indirectamente, para contener la situación interna y llevar a cabo una reconciliación entre las fuerzas políticas incluida la presidencia.
Las fuerzas armadas no podían taparse los oídos ni cerrar los ojos ante el movimiento y los reclamos de las masas que les pedían que cumplieran un papel nacional, no un papel político ya que las fuerzas armadas serán las primeras en proclamar que se abstendrán de participar en política.
Las fuerzas armadas advirtieron _dada su visión aguda_ que el pueblo buscaba su apoyo, no el poder ni el gobierno sino para servicios generales y la protección necesaria de los reclamos de la revolución
Este es el mensaje que las fuerzas armadas recibieron de todo el Egipto urbano, sus ciudades y sus aldeas; (los militares) reconocieron la invitación, comprendieron sus intenciones, apreciaron su necesidad y se acercaron a la escena nacional con esperanzas, dispuestas y respetando todos los límites del deber, la responsabilidad y la honestidad.
Las fuerzas armadas han realizado grandes esfuerzos en los últimos meses, directa e indirectamente, para contener la situación interna y llevar a cabo una reconciliación entre las fuerzas políticas incluida la presidencia a partir de noviembre de 2012. Empezó con un llamado al diálogo nacional al que respondieron todas las fuerzas políticas y que fue rechazado por la presidencia a último momento. Las invitaciones y las iniciativas siguieron y continuaron desde ese momento hasta esta fecha.
Como parte del paso a la siguiente etapa en la actual crisis, el comando general de las fuerzas armadas tuvo una reunión con el presidente de la república en el palacio presidencial Qasr al-Qobba el 22 de junio de 2013, durante la cual presentó su opinión y su rechazo a dañar la institución estatal religiosa y nacional; y aseguró el comando su rechazo a aterrorizar y amenazar a las masas del pueblo egipcio.
Había esperanza de conseguir la reconciliación nacional, desarrollar un plan futuro y proporcionar motivos de confianza, certidumbre y estabilidad a la gente para conseguir sus ambiciones y esperanzas.
Pero el discurso del presidente la noche anterior y antes del fin del ultimátum de 48 horas no coincidió con las exigencias del pueblo. La situación impulsó a las fuerzas armadas, dada su responsabilidad nacional e histórica, a consultar con algunos de los símbolos de las fuerzas nacionales, políticas y juveniles, sin excluir o enajenar a ninguna.