“La historia dominicana moderna no se puede escribir sin destacar el rol protagónico de ellos tres”, dijo ayer Hatuey Decamps, presidente del oficialista Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Balaguer era desde 1960 el presidente nominal de República Dominicana, pero asumió plenamente tras el asesinato del dictador Rafael Leonidas Trujillo (1930-1961). Las turbulencias lo llevaron a exiliarse en 1962 y esperar tres años para ser reinstalado en el poder por los marines estadounidenses y convalidar su cargo en unas elecciones de dudosa limpieza.
La mano férrea de Balaguer en sus tres gobiernos de 1966 a 1978 fue una prolongación de la tiranía trujillista, afirmó el historiador Bernardo Vega, director del diario El Caribe.
222Balaguer, que estaba desde hace años ciego y parcialmente paralizado, fue presidente de la isla en siete ocasiones.
Añadió que la “real” transición democrática del país la marcó el fallecido presidente Antonio Guzmán Fernández, cuando asumió el poder el 16 de agosto de 1978 y al día siguiente desmanteló la maquinaria militar que durante años mantuvo Balaguer, a la que se atribuyeron centenares de crímenes de Estado.
En la primera mitad de la década de 1960, Balaguer fundó el partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y lo convirtió en la máquina política para gobernar el país desde 1966 hasta 1978. Luego de 1986 a 1996.
Imprimió a sus gobiernos un estilo autocrático que llevó a decir, en términos populares, que su partido-organización se regía por la “dedocracia” de Balaguer. Llantos y dramáticas escenas de dolor predominaban el ambiente en la residencia de Balaguer, fallecido en la madrugada de ayer, a los 95 años, a causa de un paro cardíaco.
En el interior y en las inmediaciones de la residencia, ubicada en la céntrica avenida Máximo Gómez, de Santo Domingo, se han congregado miles de personas, cientos de ellas provenientes de pueblos del interior del país que intentan darle el último adiós a quien fuera un líder carismático y siete veces presidente de República Dominicana.
Por su parte, por Panamá fueron cuatro al cajón de bateo, cero carrera, un imparable de Luis Durango, uno dejado en base. Los isleños se fueron sin hit, ni carreras, llevando a cuatro jugadores al cajón de bateo. Por su parte, Panamá en su última oportunidad se acreditó dos rayitas en los botines de Luis Muñoz y Oscar Miranda, al conectar un doble Renato Colton.