El número dos del Ayuntamiento de Nueva Orleáns, Oliver Thomas, se declaró culpable de los cargos de corrupción que se le imputan por haber aceptado un soborno de miles de dólares de un destacado empresario, y renunció a su cargo.
El concejal, de 50 años, admitió en un juzgado que en 2002 aceptó un cohecho de, al menos, $15, 000 de un prominente empresario para ayudarlo a cambio a mantener un lucrativo contrato de aparcamientos en el famoso barrio francés.
Thomas, que deja su puesto después de 13 años como concejal, se disculpó públicamente y dijo que espera que sus actuaciones no lleguen a ser una "distracción" para la recuperación de la ciudad del huracán "Katrina".
"Me he equivocado y me hago totalmente responsable de esta actuación", dijo Thomas.
El concejal fue un importante dirigente político en la reconstrucción de la ciudad devastada por "Katrina" hace ya casi dos años y su entorno le ha barajado como candidato a la alcaldía de Nueva Orleáns en 2010.