Dirigentes políticos, representantes sindicales y empresariales y miles de ciudadanos manifestaron ayer su repulsa a la organización terrorista ETA en concentraciones silenciosas, tras el asesinato del empresario vasco Ignacio Uria Mendizabal.
Los ayuntamientos y las sedes de las instituciones fueron el escenario de las concentraciones, como la llevada a cabo ante el consistorio de Azpeitia, localidad vasca donde fue asesinado ayer miércoles Uria, a escasos metros de la Basílica de Loyola, levantada en honor del fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola.
Un millar de personas, entre ellas trabajadores de la empresa Altuna y Uría que dirigía el fallecido, arroparon a sus familiares.
También estuvo presente el presidente regional vasco, Juan José Ibarretxe, y representantes de los partidos políticos.
El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición conservadora, Mariano Rajoy, visitaron fueron al velatorio de Ignacio Uria, que murió tras recibir dos disparos realizados por presuntos miembros de ETA.
En las concentraciones de ayer no estuvieron los representantes de la izquierda independentista aglutinada en Acción Nacionalista Vasca (ANV) y Partido Comunista de las Tierras Vascas, partidos ilegalizados por la Justicia española el pasado mes de septiembre al considerarlos instrumentalizadas por la banda terrorista.
El asesinato de Uria es el cuarto de ETA en lo que va del año.