Tres estadounidenses fueron sentenciados a penas de hasta 10 años de prisión en una corte afgana después de haber sido hallados culpables de cargos que incluían torturas, dirigir una prisión privada y detención ilegal.
Jonathan "Jack" Idema, fue arrestado en julio, junto a Brent Bennett, y Edward Caraballo.
Los tres han rechazado los cargos e insistieron que estaban en Afganistán con el permiso del gobierno afgano y de EU para ayudar a perseguir a los extremistas talibanes y de Al Qaeda.