Cuatro generales en retiro fueron condenados ayer como autores, cómplices o encubridores del asesinato del sindicalista Tucapel Jiménez, en un fallo que establece por primera vez la vinculación institucional del Ejército chileno con los crímenes de la dictadura de Augusto Pinochet.
El juez especial Sergio Muñoz sentenció a presidio perpetuo al ex mayor Carlos Herrera Jiménez, como autor material del crimen ocurrido en 1982, y a penas de prisión a otros 12 militares, entre ellos cuatro generales retirados
El fallo, según varios analistas, establece la responsabilidad institucional de un organismo del Estado: la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), que depende directamente del comandante en jefe, en uno de los casos emblemáticos de violaciones a los derechos humanos en Chile.
El asesinato de Tucapel Jiménez es uno de los símbolos de la represión ejercida por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), junto con los crímenes del ex jefe del Ejército Carlos Prats, en Buenos Aires (1974), y del ex canciller Orlando Letelier, en Washington (1976).