Los ocho países más poderosos del mundo (G8) condicionaron ayer su ayuda a los países en desarrollo al compromiso de éstos a luchar contra la corrupción, mediante "una mejor transparencia, buena administración y respeto del Estado de derecho".
"Reafirmamos nuestra determinación en luchar contra la corrupción, uno de los peores obstáculos al desarrollo económico y social, y contra la mala gestión de los ingresos y del gasto público", aseguró el G8 en una declaración.
"Es urgente lograr mejores resultados en la gestión de las finanzas públicas y su administración para garantizar un uso efectivo y eficiente de los recursos provenientes del sector público y los donantes", sostuvieron en el documento titulado "Luchar contra la corrupción y mejorar la transparencia".
El resultado de la sesión de trabajo en Evian dedicada a las carencias de los países pobres y al desarrollo sostenible resultó decepcionante porque tuvo lugar sólo unas horas después de que 11 líderes de Estados en desarrollo, entre los que estaban Brasil, México, China, India o Sudáfrica, hubieran participado el sábado en lo que se ha llamado "diálogo ampliado".
La decisión de Israel de comenzar a eliminar asentamientos judíos en Cisjordania, tras promesas del primer ministro palestino, de poner freno a la violencia, podría allanar el camino para las conversaciones de paz que se celebrarán mañana.
Sin embargo, Bush, en un aparente intento por reducir las expectativas de un avance significativo, pronosticó que el proceso sería difícil y dijo que todas las partes deben asumir sus responsabilidades.