Los delegados negociaron hasta tarde para intentar lograr un acuerdo antes que concluya hoy la reunión, que congrega desde el pasado martes a 4,500 expertos oficiales de 150 países.
Según el venezolano Salvano Briceño, el responsable de la estrategia internacional de la Organización de las Naciones Unidadas (ONU) para prevención de catástrofes naturales, el documento final será general, ya que la organización reclama un año para definir las líneas directrices más precisas.
"Mucha gente, la gran mayoría, preferiría algo más fuerte, más preciso y más detallado. Es un principio sobre el que hay pocos desacuerdos", declaró Briceño a la AFP. Briceño explicó que la dificultad deriva de la imposibilidad de hacer una selección de los múltiples puntos de vista surgidos a raíz del tsunami del 26 de diciembre, que ha dejado cerca de 220,000 muertos. "Hubiéramos podido hacer más si no hubiera habido tsunami. Habríamos tenido más tiempo para concentrarnos en un marco de acción".
Estados Unidos se opone al protocolo de Kyoto, que obliga a los países que lo han ratificado a reducir sus emisiones de gas de efecto invernadero.
Los Gobiernos en 1999 se comprometieron a limitar las posibles consecuencias del cambio climático en las poblaciones vulnerables.