El consulado de Venezuela y la vivienda de una misión médica de Cuba en la ciudad boliviana de Santa Cruz, feudo de opositores, sufrieron atentados con explosivos de poca potencia, que el gobierno calificó de "cobardes" y un dirigente opositor dijo que eran "autoatentados".
Las explosiones se produjeron en dos barrios de la ciudad de Santa Cruz, donde hay una fuerte oposición al presidente Evo Morales y su alianza con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, y el líder cubano, Fidel Castro.
En tanto, el gobierno venezolano, responsabilizó a la "oligarquía racista" de Bolivia por el "ataque.
El ministro venezolano de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, dijo que lejos de frenar la "voluntad" de "apoyar" al gobierno boliviano, el "ataque lo que logró fue "multiplicar" la intención de Caracas de apoyar a Bolivia.