La mayoría de los diputados hondureños decidió no restituir al presidente derrocado Manuel Zelaya y nombró en su lugar a Roberto Micheletti, para que termine el mandato hasta enero de 2010.
Esta decisión fue ejecutado con una mayoría simple de 66 votos y sólo 9 votaron para que Zelaya volviera al poder.
Sin embargo, no se ha especificado si la votación requiere de esa cantidad de votos o de una mayoría cualificada para determinar la no restitución del Presidente depuesto.
Los 128 miembros del Congreso Hondureño participaron del debate sobre la moción para mantener la separación del cargo de Zelaya.
Durante la sesión, se leyeron los informes presentados por el Ministerio Público, la Procuraduría, la Corte Suprema y el Comisionado de Derechos Humanos.
Cada uno de los documentos expuestos ante el Congreso Nacional de Honduras explicaba las razones, por las cuales Zelaya no debía volver al poder.
Todas las instancias coincidieron en que el depuesto mandatario violó la Constitución del país al tratar de llevar a cabo un referéndum, para una posible reelección.
Grupos políticos.
En el transcurso de la sesión, el jefe de la bancada del Partido Nacional que ganó las elecciones el domingo Rodolfo Irías, aseguró ante el pleno que ese colectivo ratificaría el Decreto del 28 de junio con el que se destituyó al Presidente.
El Partido Nacional tiene 55 escaños en el Congreso y esos votos eran necesarios para restituir a Zelaya.
“Esta posición es unánime alejada de todo oportunismo”, explicó Irías.
Aseguró que el motivo para rechazar el regreso de Zelaya al poder es que él “ha manifestado públicamente su rechazo total al acuerdo Guaymuras-Tegucigalpa-San José” y “ha brindado declaraciones claras y contundentes en contra de las elecciones más limpias, transparentes y concurridas” en Honduras.
En ese acuerdo, firmado por Zelaya y el presidente de facto, Roberto Micheletti, el pasado 30 de octubre, se contemplaba que el Congreso fuera el órgano que decidiera sobre la restitución del Presidente derrocado, entre otros puntos.
La Democracia Cristiana, a través de Ramón Velásquez Nazar, también reafirmaba la posición que tuvo desde el 25 de junio, Zelaya no puede ser destituido. Fue Velásquez quien precisamente sometió la moción para destitur a Zelaya en junio pasado.
La izquierda con Zelaya.
En tanto, el Partido Unificación Democrática de Honduras (UD, de izquierda) reiteró su posición de que el derrocado presidente, Manuel Zelaya, debe ser restituido en el poder en el marco del Acuerdo Tegucigalpa-San José.
César Ham, del UD, lamentó que la bancada el Partido Nacional, diputados, haya respaldado el decreto con el que el Legislativo hondureño estableció la separación de Zelaya del poder.
El diputado culpó del golpe contra Zelaya a la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, la Fiscalía General del Estado, las Fuerzas Armadas y grupos de poder económico.
El Unificación Democrática, sólo tiene una representación de cinco diputados en el Congreso.
Aceptar.
Por su parte el presidente defacto Roberto Michelleti, afirmó que Zelaya ya es historia pero aseguró que aceptará la decisión que tome el Congreso.
“Creo que (Zelaya) ya es historia porque ya el pueblo le respondió todas las preguntas que él había exigido y también dijo que no está de acuerdo con la posición de él de intentar (...) boicotear las elecciones”, dijo Micheletti al Canal 10 de televisión.
Micheletti también pidió que el presidente depuesto “haga una reflexión que ya bastante daño hizo al pueblo hondureño”, porque en Honduras, señaló, nunca se había “experimentado un odio tan profundo por motivos políticos”.
Seguridad.
La sesión se llevó a cabo en medio de férreas medidas de seguridad, ya que en las inmediaciones del Congreso Nacional, se apostaron un gran número de agentes policiales que revisaban a los ciudadanos que por allí transitaban.
Además, las fuerzas del orden público, impidieron la llegada al área de los simpatizantes de Manuel Zelaya, quienes salieron a las calles para exigir su regreso al poder.