El Congreso boliviano retomó ayer el debate sobre la convocatoria al referendo constitucional que el Gobierno de Evo Morales pretende aprobar para poner en vigencia el proyecto de Constitución Política del Estado.
Ese debate había sido suspendido luego de que se dedicara la sesión de la víspera a discutir el levantamiento del estado de sitio decretado en la región de Pando.
El estado de sitio se declaró el 12 de septiembre pasado, después de enfrentamientos entre simpatizantes del Gobierno y la oposición.
Antes del inicio de la sesión del sábado, el presidente del Congreso y vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, aseguró que se está cerca de "un gran acuerdo" para aprobar la convocatoria del referendo constitucional.
El oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) no cuenta con los dos tercios requeridos para aprobar la consulta constitucional.
Marcha.
Entretanto, hoy se espera que una marcha de miles de seguidores de Morales llegue a La Paz, donde tienen previsto permanecer hasta que se apruebe esta ley.
La oposición teme que, al llegar la marcha a La Paz, no se permita a los demandantes acceder al Congreso, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores.
La colaboradora de BBC Mundo en Bolivia, Mery Vaca, explica que los oficialistas pretenden que el congreso apruebe la convocatoria de dos referendos: el dirimitorio y el constitucional.
En el primero se preguntará sobre la extensión máxima de tierra que podrán acumular los bolivianos; y en el referendo constitucional se pedirá a los electores que se pronuncien sobre la totalidad del texto constitucional que fue aprobado por la Asamblea Constituyente.
La periodista agrega que los opositores se niegan a aprobar el referendo constitucional, porque no están de acuerdo con el contenido de la Carta Magna que se aprobó sin presencia de la oposición.
Precisamente para tratar de resolver estas diferencias, a mediados de septiembre se llevó a cabo un diálogo con presencia de observadores internacionales.
Análisis.
Juan del Granado, alcalde de La Paz, considera que la derecha boliviana le tiene "horror" al gobernante indígena, porque está fragmentada, carece de liderazgo y no cuenta con un proyecto nacional.
A su juicio, en Bolivia aún no ha surgido una propuesta alternativa de carácter conservador al proceso de cambio que vive el país.