El Consejo de Seguridad de la ONU instó hoy al Gobierno de Burundi y al grupo rebelde de las Fuerzas Nacionales de Liberación (FNL) a seguir adelante con el proceso de implementación del acuerdo de alto el fuego suscrito hace dos años.
En una declaración divulgada hoy, los quince miembros del máximo órgano se manifestaron complacidos por el acuerdo alcanzado en la reunión el pasado 18 de agosto entre el presidente del país, Pierre Nkurunziza, y el líder rebelde, Agathon Rwasa, para desbloquear la implementación del alto el fuego.
El texto leído por el presidente de turno del Consejo, el embajador belga Jan Grauls, también acoge con agrado la declaración de cese de las hostilidades firmada por las partes el pasado 26 de mayo y el regreso al país del líder rebelde.
"Instamos a las partes a ser flexibles para poder superar los obstáculos que impiden la implementación del acuerdo integral de alto el fuego dentro del respeto a la Constitución de Burundi", indica la declaración.
Señala la necesidad de que las fuerzas rebeldes colaboren con los responsables del mecanismo de verificación del alto el fuego en la reagrupación de sus miembros en las áreas de concentración predeterminadas.
"El Consejo de Seguridad acoge con agrado la reanudación de las labores de la Asamblea Nacional y anima al Gobierno, así como a todos los partidos políticos, a mantener el espíritu de la reconciliación de cara a las elecciones de 2010", agrega.
Burundi fue escenario de una guerra civil que estalló en 1993 y que causó más de 200.000 muertos, después de que soldados gubernamentales de la etnia tutsi asesinaran al primer presidente elegido democráticamente en el país, el hutu Melchior Ndadaye.
Las FNL es el único de los grupos rebeldes hutus que se mantiene activo y que no ha firmado un acuerdo de paz, aunque sí llegó a un acuerdo de alto el fuego en septiembre de 2006.