Como sinónimo de conservación se define la comunidad de Malena, en el distrito de Mariato, en la costa sur de la provincia de Veraguas.
El proyecto comunitario de conservación de las tortugas marinas le mereció este reconocimiento como sitio de humedales RAMSAR.
Y es que un grupo de ambientalistas de la comunidad de Malena desarrolla esta gran labor de evitar la extinción de las tortugas. Por ello, un equipo de periodistas se trasladó hasta el área, a fin de observar uno de los acontecimientos más especiales de la naturaleza: el desove de las tortugas.
Eran alrededor de las 8: 30 de la noche, cuando la comunidad de Malena se preparaba para patrullar los dos kilómetros de playa destinados para los recorridos nocturnos.
Entre las 8: 40 y 9: 00 de la noche se avistaron las dos primeras tortugas, que con sus pasos lentos activaron a los miembros del grupo de conservación de la comunidad de Malena, sin embargo, nos quedamos con las ganas de observar el gran acontecimiento, pues ambas tortugas regresaron a la playa sin desovar.
El grupo de conservación conformado por 25 personas, no perdía las esperanzas, ya que tenían la certeza de que las tortugas regresarían en horas de la madrugada.
Pero, a eso de las 10: 15 de la noche corrimos con suerte. Una tortuga lora se hacía sentir como la dueña de la playa, dejando su rastro en la arena, con el propósito de completar su ciclo de vida.
Con paso lento, pero segura, esta especie que abunda en el Pacífico, llegaba al lugar donde depositaría sus huevos. Era el momento más especial para la especie, y uno de los eventos más impresionantes para el grupo, que atentos nos quedamos asombrados de esta maravilla de la naturaleza.
Posicionada en el sitio, la tortuga lora cuyo nombre científico es Lepidochelys olivacea, empezó el desove. Uno a uno depositaba sus huevos. Un total de 95 contó un miembro del grupo de conservación.
Aunque feliz de haber cumplido con el desove, la tortuga regresa a la playa agotada. No faltaba más, ya que antes de partir a su mundo natural, tenía que cerrar el hoyo donde había depositado sus futuras crías.
Era impresionante cómo la tortuga se balanceaba sobre el nido, golpeando la arena con su cuerpo, a fin de no dejar rastro alguno, pues sabe que su trabajo también consiste en evadir a los posibles depredadores, como perros, jaibas y la mano del hombre, quienes se llevan los huevos para comercializarlos.
Cada año mueren centenares de tortugas marinas, lo que ha llevado a disminuir sus poblaciones en casi el 80% para la tortuga baula y carey, según estudios poblacionales, lo que pone en alerta a los conservacionistas.
Las muertes de estas especies son ocasionadas por la pesca excesiva, la contaminación marina, la basura, la destrucción de sus playas de anidación, la depredación humana y por animales domésticos.
Isis Pinto, gerente de educación ambiental de Fundación MarViva, señaló que otros de los problemas que enfrentan las tortugas, son los barcos camaroneros y también los pescadores quienes tienden sus trasmallos para obtener productos del mar.
Este año se han encontrado al menos seis tortugas muertas con evidencias de anzuelos, golpes y heridas en sus cuerpos, situación preocupante, ya que en la temporada de desove cuando las tortugas deben llegar a la playa y los bebés que nacen deben volver al mar, se enfrentan a una serie de obstáculos, alcanzando la muerte, señaló Pinto.
Debido a ello, la comunidad de Malena con apoyo de la Fundación MarViva, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y autoridades locales unen esfuerzos para proteger la playa Malena donde llegan a desovar tres especies de tortugas marinas, entre ellas la tortuga baula (Dermochelys coriacea), carey (Eretmochelys imbricata) y lora (Lepidochelys olivacea), por lo que el trabajo de los ambientalistas no es nada sencillo como parece.
Son 24 horas de patrullaje por la playa, indicó Samuel Bultrón, miembro del grupo de conservación de la tortuga marina, quien se encontraba patrullando el área, con el propósito de proteger los huevos y que las tortugas no sean cazadas.
Desde que se inició el proyecto de conservación en el año 2003, la organización ha soltado alrededor de 30 mil tortugas o neonatos.
Durante el 2006, fueron aproximadamente 6, 000 tortuguitas, mientras que para este año ya se han desovado unas 30 tortugas y se han liberado unas 30.
Bultrón estima que para finales de este año se liberen alrededor de 12 mil tortuguitas.
La labor de los ambientalistas culmina cuando escarban el hoyo donde la tortuga dejó sus huevos, para luego trasladarlos al vivero, pero siempre con la satisfacción de observar, en un periodo de 40 a 55 días, que las crías de color gris oscuro o marrón claro regresen desesperadas al mar.
Juan Obando, quien fungía como coordinador del proyecto de conservación de tortugas marinas de la Asociación de Amigos y Vecinos de la Costa y Naturaleza (AAMVECONA), dijo que así como en la playa Malena, en Veraguas, se llevan a cabo tareas de patrullaje, en la playa San San, en Bocas del Toro, también se trabaja arduamente por preservar las tortugas marinas.
Mencionó que el proyecto se desarrolló durante la temporada de desove de la tortuga baula, que es la especie más grande en el mundo.
Obando explicó que se patrulla la playa, con el objetivo de recoger los huevos en peligro por los depredadores.
Durante la temporada 2007, se registraron 300 nidos los cuales 39% fue relocalizado, el 30% en forma natural, el 18% bajo manejo de vivero, el 12% robado y un 1% camuflado, con un resultado de 1, 500 tortuguitas liberadas.
Una de las principales innovaciones del proyecto de conservación, es que a las tortugas se les colocan placas de identificación, las cuales consisten en la inyección de pequeños dispositivos, que brindan información para establecer una base de datos que ayude a analizar el estado natural de la población de tortugas que llegan a Panamá.
Obando dijo que de no haberse realizado este proyecto todos los nidos hubiesen sido vandalizados y muchas tortugas hubiesen desaparecido por la mano del hombre.
Conservando las tortugas
Todas las especies de tortugas de mar a nivel mundial son altamente amenazadas y es muy probable que se extingan en pocas d'e9cadas.