Aquella selva única de la Costa Atlántica que le daba la bienvenida al visitante nacional y extranjero, hoy es un área devastada. Ese es el panorama que describe el científico.
En esta área del país, en muy poco tiempo el hombre ha logrado desfigurar la naturaleza, una ciudad cuyos bosques eran únicos en América Central y el Caribe, pues no había otra que tuviese bosques más magníficos a su entrada.
Los manglares y cativales muy bellos que existían se están destruyendo con la tala y relleno mientras que el bosque está pasando a ser lote en venta, basurero y chatarrero, indicó Heckadon.
Sostiene que Colón tiene muchas áreas de pajonales, y es allá hacia donde se debe dirigir el desarrollo que se está haciendo.
La destrucción de los manglares ha ido acompañada por el relleno de los esteros, trayendo como resultado que cuando llueve el agua no tiene por dónde correr y el resultado es que Colón se inunda. Hoy día en los Cuatro Altos el agua sube entre dos y tres pies.
"Colón vuelve a ser una isla por la forma como hemos destruido los manglares y rellenado los esteros, que son las arterias naturales para desaguar la alta precipitación que se da en la región", señaló.
El especialista se pregunta qué clase de ciudad queremos para el siglo XXI.
"¿Queremos que todos los bosques de la ciudad desaparezcan y que ésta se convierta en un chatarrero, donde solo se vean patios de contenedores por todas partes, o queremos una ciudad limpia y con una naturaleza prístina que la podamos disfrutar propios y extraños? Esa es su inquietud.
Colón necesita, con urgencia, tomar conciencia de lo que hemos hecho hasta ahora y llevarnos a analizar qué es lo que más nos conviene a todos y a las futuras generaciones.
El investigador sostiene que más personas en Colón podrían vivir del turismo naturalista e histórico que de el Canal. Pero para que esto sea realidad, obviamente tienen que estar las calles en buen estado, haber seguridad, renovarse el Casco Viejo y capacitar la comunidad en atender al visitante.
El potencial de Colón es ilimitado y la gente quiere conocer Colón, lo que fue el canal francés, el primer ferrocarril interoceánico, una gran proeza de comunicación de la humanidad.
"¿Cómo es posible que por un desarrollo a corto plazo con una visión de beneficio inmediato destruyamos lo insustituible?".
El ordenamiento del transporte público es otro problema ambiental de Colón, ya que es caótico y contaminante.
La contaminación del agua es cada vez más visible y de continuar, en los próximos diez años el problema será más serio.