Luego de que el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, decidiera levantar la prohibición de usar fondos públicos para financiar estudios sobre células madres se produjo una oleada de reacciones.
Obama firmó una orden ejecutiva, en la que presenta un cambio radical en la política estadounidense sobre el tema, y en el que se compromete a "apoyar enérgicamente" el trabajo de los científicos.
Al hacer el anuncio, Obama dijo que autoriza un cambio "que tanto científicos, investigadores y médicos e innovadores, pacientes y seres queridos esperaban y por el que lucharon durante los últimos ocho años".
Las células madre procedentes de embriones se pueden mutar en cualquier célula del cuerpo y puede que algún día lleven a curar enfermedades crónicas como diabetes, párkinson o alzheimer.
"Los científicos creen que estas células diminutas tendrían el potencial de ayudarnos a comprender, y posiblemente a curar, algunas de nuestras enfermedades y condiciones más devastadoras", enfatizó Obama.
Sin embargo, muchos grupos religiosos se han opuesto al uso de embriones -la fuente más importante de células madre-, porque alegan que se destruye la vida humana.
Vaticano preocupado.
El Vaticano recibió con preocupación el levantamiento en EE.UU. de las restricciones al uso de fondos federales para investigar con células madre embrionarias, y su diario, LOsservatore Romano, reiteró la importancia de velar por la dignidad de la persona en todas las fases de su existencia.
"El reconocimiento de la dignidad personal hay que extenderlo a todas las fases de la existencia del ser humano. Sobre este pensamiento se basa una democracia real, capaz de reconocer la igualdad de todos los hombres e impedir cualquier discriminación injusta basada en su desarrollo o en sus condiciones de salud", según el vespertino de la Santa Sede.
Japón crea centro. Japón está construyendo el que será el mayor centro de investigación celular del mundo, a pesar de la crisis económica, justo cuando EE.UU. ha desbloqueado los fondos públicos para este campo.
Las aplicaciones médicas de las células madre son la punta de lanza de la medicina del futuro y Japón quiere convertirse en una referencia mundial, aunque la crisis le ha obligado a reducir las donaciones públicas a algunas universidades y centros de investigación. El centro operará en dos años.