Bagdad estalló en violencia cuando grupos de insurgentes atacaron una patrulla de Estados Unidos y una estación policial, asesinaron a cuatro empleados del gobierno y detonaron una serie de bombas.
Un soldado norteamericano murió y nueve personas resultaron heridas durante choques que también costaron la vida a tres tropas iraquíes y un oficial de la policía.
Algunos de los peores actos de violencia ocurrieron en Azamiya, un distrito principalmente suní de Bagdad.
La violencia continuó castigando Irak, en una jornada marcada sin embargo por la sorpresiva aparición de la rehén polaca Teresa Borcz-Halifa que fue liberada.