Los reos de una cárcel situada en el este de la capital guatemalteca continúan disputándose ayer cuotas de poder tras el sangriento motín que se registró el pasado miércoles que dejó siete muertos, entre ellos cuatro decapitados, y 30 heridos.
Uno de los reclusos afirmó ayer a una emisora de radio local vía telefónica desde el interior del Centro Preventivo para Hombres de la Zona 18, que el problema se debe a la permanencia en esa prisión del capitán del Ejército Byron Lima Oliva.
Según el reo, que no se identificó, el militar, procesado por la ejecución extrajudicial del obispo auxiliar de Guatemala, Juan Gerardi, es quien "gobierna" y ejerce el control en el penal. "Lima tiene una cuota de poder grande", puntualizó el preso tras acusarlo de traficar con drogas y de andar armado en el Preventivo.