Los productores y distribuidores bolivianos de coca, que constituyen las bases sociales del presidente Evo Morales, continúan enfrentados en las calles de La Paz por el control de los mercados de la hoja.
Los cocaleros, que permanecen en una céntrica avenida de La Paz separados por un cordón policial, intercambian insultos y se lanzan petardos, a la espera de una reunión con la ministra de Desarrollo Rural y Agricultura, Susana Rivero.
A un lado y a otro de las barricadas policiales, los cocaleros esgrimen los mismos símbolos, la "whipala", bandera del indigenismo, además del emblema nacional de Bolivia y el del Movimiento Al Socialismo, el partido del gobernante izquierdista.
Los conflictos comenzaron hace dos semanas en el seno del gobierno, cuando Rivero anuló una resolución del viceministro de la Coca y ex dirigente del sector, Gerónimo Meneses, que permitía a los productores vender la hoja de coca fuera de los mercados legales.