La denuncia del presidente Alvaro Uribe de que un cohete usado en un fallido atentado en Bogotá fue vendido por militares ecuatorianos a la guerrilla, motivó una investigación y prendió las alarmas sobre la magnitud del tráfico de armas y explosivos de Ecuador a Colombia.
Uribe aseguró el jueves que el artefacto usado para atacar el miércoles al presidente de la Federación de Ganaderos (FEDEGAN), Jorge Visbal -quien resultó ileso-, fue comprado por supuestos rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a miembros del Ejército de Ecuador.
"De manera corrupta algunos miembros del ejército ecuatoriano, contra su gobierno, contra la democracia de su país y contra su Constitución, le vendieron eso a los terroristas colombianos, y eso es de la mayor gravedad", afirmó Uribe.
Esa declaración desencadenó en Ecuador una serie de reacciones de alto nivel y el anuncio inmediato de enviar a Bogotá una comisión militar especializada en armamento de guerra para determinar la procedencia del arma utilizada en el atentado.
"Es un poco aventurado el mencionar que esa arma puede ser del Ejército ecuatoriano. No hay ninguna señal, no hay ningún distintivo que nos permita a nosotros decir si es del Ejército ecuatoriano", indicó el presidente Lucio Gutiérrez, quien ha advertido de la amenaza que representa el conflicto armado colombiano para la seguridad regional.
El portavoz del gobierno de Quito, Marcelo Cevallos, informó que Gutiérrez y Uribe conversaron teléfonicamente ayer sobre el asunto, y el mandatario colombiano "se comprometió a entregar una carta aclaratoria".
Cevallos añadió que las relaciones entre ambos países son normales y que esta situación no afecta en nada el grado de entendimiento y amistad de las dos naciones vecinas.
El coronel Edison Narváez, portavoz del Ministerio de Defensa de Ecuador, dijo esperar un informe oficial sobre el arma utilizada en el atentado para confirmar o desmentir que fuera parte del arsenal ecuatoriano.
Una comisión militar, designada por Gutiérrez y encabezada por el general Jaime Andrade, director de Inteligencia del Ejército, viajó ayer a Bogotá para investigar si el cohete pertenecía al arsenal de Ecuador, confirmó Cevallos.
Ecuador es uno de los países que más sufre los estragos del conflicto armado de Colombia, con el que comparte una frontera de 586 km que se extiende desde el océano Pacífico hasta la selva de la Amazonía.