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Continuaré luchando por la paz: Carter

El ex mandatario estadounidense, expresó su oposición al uso unilateral de la fuerza militar contra Irak y abogó por que el conflicto se resuelva “a través de la ONU”.


El ex presidente estadounidense, Jimmy Carter, quien fue galardonado ayer con el Premio Nobel de la Paz, dijo que tal distinción lo inspira a seguir adelante con su campaña para promover la paz y los derechos humanos en todo el mundo.
“Este honor sirve como inspiración no sólo para nosotros sino también para la gente que sufre en todo el mundo, y lo acepto en su nombre”, dijo Carter en un comunicado divulgado por su organización sin fines de lucro Centro Carter, en Atlanta.
Carter, de 78 años, un demócrata que fue presidente de 1977 a 1981, ha dedicado gran parte de las dos últimas décadas a mediar en conflictos en países como Haití y Corea del Norte, combatir las enfermedades en el tercer mundo y defender los derechos humanos.
La selección de Carter para el Premio Nobel de la Paz ocurre en momentos en que EU se acerca a un conflicto con Irak y su líder Sadam Hussein.
Carter advirtió recientemente que atacar a Irak sin el respaldo de las Naciones Unidas sería un error trágico y costoso para EU.
Al anunciar la selección de Carter, la Comisión Noruega del Nobel citó su contribución en los Acuerdos de Camp David, entre Israel y Egipto, así como su trabajo en la mediación de conflictos y la promoción de los derechos humanos en todo el mundo desde que dejó la Casa Blanca.
Al abandonar la presidencia tras ser derrotado por el republicano Ronald Reagan, Carter se retiró de la vida pública en su natal Georgia, donde fundó el Centro Carter para promover la “solución de crisis” y los derechos humanos.
En la década de 1980, Carter medió conversaciones entre Etiopía y los rebeldes de Eritrea y encabezó un equipo de observadores a las elecciones de Nicaragua en 1990, en las que los sandinistas fueron derrotados por la oposición.
Carter encabezó además misiones en Corea del Norte y Haití, y recientemente se convirtió en el estadista norteamericano de más alto nivel en visitar Cuba, donde se reunió con el presidente Fidel Castro e instó a poner fin a décadas de embargo comercial estadounidense contra la isla.

En tanto, varios países manifestaron su satisfacción por la concesión a Carter, pero la entrega de este prestigioso galardón trajo consigo una serie de críticas contra la actual política exterior de Washington.
Numerosos Estados como Alemania, Israel o incluso Cuba se abstuvieron de destacar los comentarios del presidente del Comité Nobel para la Paz, Gunnar Berge, quien había resaltado que el premio 2002 “puede y debe también interpretarse como una crítica a la política del Gobierno que está ahora en el poder en EU con respecto a Irak”.
El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, expresó la “gran satisfacción” de su país por la entrega del premio precisando que se había “hecho justicia”.
El canciller alemán, Gerhard Schroeder se alegró de que los “esfuerzos de mediación” de Carter hayan sido reconocidos, indicó el portavoz gubernamental alemán, Bela Anda.
Un alto cargo del ministerio de Relaciones Exteriores israelí también se congratuló de la atribución a quien había desempeñado un papel decisivo en la firma de los acuerdos de Camp David.
Noruega se sumó a esos países pero hizo referencia a las declaraciones de Berge.
Por su parte, el presidente afgano, Hamid Karzai, cuyo nombre se barajaba este año para el Nobel de la Paz, se comportó como un buen perdedor diciendo que Carter “merecía más ese premio que él”.

Por su parte, el ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) de El Salvador celebró el otorgamiento del premio y consideró que es un llamado de atención a las intenciones bélicas del gobierno de George W. Bush.
“No debe amenazarse la paz mundial a través de reabrirse nuevamente una política guerrerista. Esto es un mensaje a la actual administración de Bush, de que esa política de llevar al mundo al enfrentamiento es ponerlo al borde del cataclismo”, aseguró a la AFP el coordinador general del FMLN, Leonel González, en alusión a la intención de Bush de emprender una guerra contra Irak.
La situación en Costa de Marfil es “preocupante” y los desplazamientos internos de la población que huye de los combates siguen aumentando, afirmó la Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR), a las agencias internacionales.
Es más, la crisis político-militar no solamente afecta a Costa de Marfil sino también a países como: Burkina Faso y Mali, que no tienen salida al mar, y dependen completamente de su vecino para su aprovisionamiento.
La portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Christiane Berthiaume, explicó que una gran parte de las poblaciones de esos dos países trabajan en Costa de Marfil y las exportaciones de algodón y cereales tienen que atravesar su territorio para salir al exterior.
En ese sentido, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advirtió asimismo de la escasa capacidad de Mali, Ghana, Burkina Faso, Guinea y Liberia para acoger a las poblaciones de desplazados y refugiados.
Por el momento, estos países vecinos han puesto en marcha planes de evacuación para sacar a sus nacionales de Costa de Marfil.
Además, la ACNUR está preocupada por el aumento de los ataques contra extranjeros registrados en los últimos días.
Más de 1, 000 soldados franceses, quienes están acuartelados en el aeropuerto de Yamoussoukro, se limitan a velar por la seguridad de los extranjeros en el país y París no prevé que tomen parte del conflicto.

 
En tanto, los soldados sublevados que controlan Bouaké descartaron un alto el fuego e insisten en que el presidente Gbagbo, abandone el poder.
Los insurrectos dijeron a los periodistas en Bouaké, que ya no negociarán otra tregua con el Gobierno, aunque recibirán, sin embargo, al ministro de Exteriores de Senegal, Cheikh Tidiane Gadio, que trata de que las facciones dialoguen.
Pero nadie parece ceder, ya que el mandatario afirmó que mientras los sublevados no depongan las armas no habrá diálogo.

Hay indicios de que los rebeldes, en algunos casos, atacan con machetes a las personas que no quieren “protestar” con ellos.
Sin embargo, los sublevados no siempre se salen con la suya. Una agencia de prensa informó que tres cadáveres que sufrieron el “martirio del collar” (quemados vivos con neumáticos en llamas alrededor del cuello) fueron hallados en la principal arteria de Bouaké. “Se trata de mis soldados, torturados por extremistas”, afirmó el “sargento Hércules”, uno de los jefes de los rebeldes.
Por otra parte, un dirigente rebelde en Korhogo, indicó que los sublevados piensan tomar próximamente la capital, Yamoussoukro.
Solamente queda esperar, ya que de llegar los rebeldes a tomarse la capital del país un nuevo golpe militar en este país sería una realidad.

La información de este escrito fue recabada de Internet, Agencias Internacionales y Almanaque Mundial.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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