La atención se centrará el 6 de noviembre en conocer el nombre del próximo presidente de EE.UU., pero también está en juego en estas elecciones el control del Senado, clave para permitir que Barack Obama o Mitt Romney pongan en marcha algunas de sus promesas de campaña a partir de enero.
En la actualidad los demócratas tienen 51 escaños en el Senado y suelen contar en las votaciones con el apoyo de dos legisladores independientes, frente a los 47 que están en manos de los republicanos.
En noviembre se renovarán 33 escaños y las proyecciones de la web política RealClearPolitics muestran que los demócratas tienen garantizados 45 en toda la Cámara, con 43 para los republicanos y una docena de batallas muy reñidas.