El descubrimiento de seis coches bomba en Bogotá -tres de ellos dotados de un sofisticado mecanismo electrónico de control remoto- y de un plan para atentar contra el presidente Alvaro Uribe generó ayer un clima de zozobra en Colombia, donde se teme una escalada generalizada de la guerrilla de las FARC.
Las autoridades policiales y militares responsabilizaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de esos dos hechos. Luego de que un coche bomba estallara el pasado lunes en Bogotá, con saldo de 23 heridos y decenas de lesionados, la Policía de la capital colombiana encontró en allanamientos en distintos puntos de la ciudad seis vehículos preparados para realizar atentados dinamiteros.
Pero lo que más llamó la atención de las autoridades fue que de esos seis automóviles, tres estaban dotados de sofisticados e inéditos sistemas de telecomando, que les permitía avanzar sin conductor, y estallar en movimiento o lanzados contra un blanco específico.
El general Jorge Daniel Castro, comandante de la Policía en Bogotá, precisó que los vehículos tenían un sofisticado sistema de control remoto que controlaba la dirección y el acelerador de los automóviles y estaba dotado de una mini-cámara que permitía a un operador dirigir el auto a distancia.
La ministra de Defensa, al referirse al hecho señaló que "la prioridad del bloque oriental (de las FARC) y de (alias) "Mono Jojoy" (jefe militar) es golpear a Bogotá".
En las operaciones han sido detenidas 16 personas, entre ellas un ingeniero que habría preparado los vehículos teleguiados, y un hombre que confesó que uno de los blancos era el sistema de buses de Transmilenio, que transporta a 700,000 personas al día.
Mientras tanto, en Medellín, las autoridades de inteligencia señalaron la posibilidad de un atentado contra el presidente Alvaro Uribe, quien debió cancelar un acto en el Hotel Intercontinental y desplazarse hasta la IV Brigada del Ejército, donde continuó con su agenda de trabajo.
Una fuente oficial, que requirió el anonimato, confirmó que se detectó un plan para atentar contra el mandatario. Uribe, reconoció ayer que las autoridades descubrieron un plan contra su vida que se debía perpetrar en Medellín y al que restó importancia y calificó de "bobaditas".