El gigantesco incendio que calcinó bosques en el norte de Israel durante cuatro días quedó controlado ayer, en parte gracias a la participación de la aeronave de bomberos más grande del mundo, un Boeing 747 de Estados Unidos, que lanzó cantidades descomunales de agua y retardantes sobre las llamas.
El oficial de bomberos Boaz Rakia declaró que “el incendio está controlado”, aunque continúa ardiendo en algunas partes, agregó.
Dos hermanos adolescentes fueron arrestados el sábado en relación al peor incendio forestal en la historia de Israel, que dejó 41 personas muertas, la mayoría de ellas celadores cuyo autobús quedó atrapado por las llamas cuando se dirigían a evacuar una prisión.
Desde su inicio el jueves, el incendio se había propagado por el bosque de Carmel, cerca de Haifa, la tercera ciudad más importante de Israel.
Rakia dijo que se permitirá el regreso de la mayoría de los miles de israelíes desalojados de sus hogares.
“Desde nuestro punto de vista, el peligro ha pasado para todos los lugares donde hubo evacuaciones”, expresó Rakia. La única excepción, dijo, es la aldea agropecuaria de Bet Oren, donde no se permitirá el regreso inmediato de los lugareños porque registró daños extensos debido a su ubicación en la parte central del incendio.