La labor de una misión de la ONU en Bojayá, donde el 2 de mayo fueron asesinados 119 civiles, suscitó una controversia en Colombia, luego de que surgieran denuncias sobre una supuesta complicidad entre la Fuerza Pública y los paramilitares, y de que la fiscalía cuestionara el trabajo de la comitiva.
El jefe de la delegación y director en Bogotá de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos, el sueco Anders Kompass, pidió el domingo a la Policía y al Ejército actuar con transparencia en la localidad de Bojayá.
Kompass aseguró que recibió denuncias de los habitantes de Bojayá y el vecino poblado de Vigía del Fuerte, en el sentido de que los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, ultraderecha) hacen presencia en los cascos urbanos de ambos municipios, en donde también está el ejército.