El copiloto del avión TU-134 que se estrelló el pasado 21 de junio en la ciudad rusa de Petrozavodsk estaba bajo los efectos del alcohol, lo cual fue una de las causas de la tragedia en la que murieron 47 personas, concluyó un informe, publicado por el Comité Estatal de Aviación (CEA) ruso.
Según el CEA, “la tripulación no tomó la decisión de dar una segunda vuelta e hizo descender al aparato por debajo de la altura mínima de seguridad”.