Los monárquicos franceses realizaron ayer un funeral al estilo de las exequias reales para una reliquia que describieron como el corazón de Luis XVII, que murió a los 10 años en una prisión revolucionaria.
Un coche fúnebre recubierto de flores de lis - símbolos de la corona francesa - trajo la vasija de cristal con el corazón a la basílica de Saint-Denis, donde fue colocado en una cripta real junto a los restos de sus padres, María Antonieta y Luis XVI.
Después de dos siglos de misterios en torno al destino sufrido por el niño, pruebas de ADN han convencido a muchos historiadores de que una reliquia pasada de una generación a otra era realmente el corazón real.ppp Antes de morir el "niño rey" en 1795 un médico le extrajo el corazón (ver envase de cristal a la derecha).