Corea del Norte confirmó la realización de un ensayo nuclear del "más alto nivel", con el que busca construir un arsenal más potente, con armas más pequeñas y ligeras. Fue el quinto ensayo atómico de Pionyang y el segundo en ocho meses.
La presidenta surcoreana dijo que se trató de una "imprudencia fanática" y el presidente Barack Obama advirtió que Estados Unidos nunca aceptará al país asiático como potencia nuclear. Japón denunció a Corea del Norte como una "nación al margen de la ley".
Seúl estima que es la explosión más potente de las registradas hasta la fecha en su vecino del Norte.
Pionyang alardeó de una tecnología que cambia el panorama tecnológico del país y que desafía tanto las duras sanciones internacionales en su contra como la intensa presión internacional que desde hace años busca frenar sus ambiciones nucleares.
La prueba eleva además la preocupación en muchas capitales mundiales ante la posibilidad de que Corea del Norte pueda estar un paso más cerca de lograr un misil nuclear con el que podría alcanzar a EE.UU.
El Consejo de Seguridad de la ONU convocó a una reunión de emergencia para el viernes en la tarde para tratar el tema.
Seúl prometió reforzar su guerra psicológica contra su rival elevando el número de altavoces que emiten propaganda desde la frontera, la más militarizada del mundo.
Por medio de un comunicado, la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, condenó con dureza la prueba señalando que mostró la "imprudencia fanática del gobierno de Kim Jong-un mientras se aferra al desarrollo nuclear".
La oficina de Park dijo que la mandataria habló por teléfono con Obama sobre el tema desde Laos, donde asistía a una cumbre regional.