Corea del Norte dio a entender que está dispuesta a retirarse de un tratado internacional de control de armas nucleares, medida que agravaría la crisis suscitada por su decisión de reactivar sus instalaciones atómicas, informaron ayer funcionarios surcoreanos.
En 1993, Corea del Norte anunció sorpresivamente que se retiraba del tratado pero suspendió su decisión cuando Washington accedió a establecer conversaciones con Pyongyang. Las negociaciones dieron como resultado un "Acuerdo Marco" en 1994.
Entre tanto, el presidente de Corea del Sur, Kim Dae Jung, manifestó ayer su clara oposición a que se impongan sanciones por iniciativa de EU a Corea del Norte, considerando que presionar y aislar al régimen comunista de Pyongyang no servirá de nada.
También, la Casa Blanca dijo ayer que Corea del Norte "continuará pagando un precio alto" como consecuencia de su decisión de suspender el desmantelamiento del programa de armas nucleares, debido a que esto provocará la disminución de la ayuda internacional a ese país.