Corea del Norte lanzó ayer al océano un misil de prueba, una medida considerada como un intento de intensificar la tensión en la crisis por sus programas nucleares y presionar a Estados Unidos para negociaciones directas.
El anticipado lanzamiento, desde una base norcoreana en la costa este, encaja en un patrón reciente de maniobras militares inusitadas, incluida la interceptación hace una semana de un avión estadounidense de reconocimiento.
El diario norcoreano, Rodong Sinmun dijo que el envío de jets para interceptar la aeronave fue sólo un acto de derecho a la defensa propia, según la agencia surcoreana Yonhap. "Es otra muestra de la política norcoreana de llevar las situaciones hasta el límite"", dijo Yoon Dong-min, experto del Instituto de Asuntos Exteriores y Seguridad Nacional, de Seúl, operado con fondos estatales.
Están tratando de aumentar las apuestas en la crisis nuclear y tratando de obtener una posición ventajosa en anticipación de posibles conversaciones con Estados Unidos, dijo Yoon.