El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ratificó ayer la expulsión del país de la constructora Norberto Odebrecht y dijo que no comparte la reacción que ha tenido su colega brasileño y amigo Luiz Inácio Lula da Silva frente a esa acción.
Correa lamentó que Brasil haya suspendido indefinidamente la cooperación con Ecuador, por los problemas que afrontan empresas brasileñas, sobre todo Odebrecht, acusada de incumplir sus obligaciones en el país andino.
La principal demanda que tiene Odebrecht en Ecuador es en torno a la planta hidroeléctrica San Francisco, inaugurada en noviembre de 2007, pero fuera de servicio desde junio pasado, cuando se detectaron fallos estructurales en su construcción.