En Estados Unidos algunas empresas decidieron emprender acciones drásticas ante la avalancha de correos electrónicos y el temor de sus empleados ante la perspectiva de recibirlos.
Intel se convirtió en la más reciente de una larga lista de compañías que implementan "un día sin correo electrónico".
Cada viernes, 150 de sus empleados recurren a medios de comunicación más conservadores, y se les alienta a hablar entre sí o usar el teléfono en vez de recurrir al correo electrónico, aunque no esté formalmente prohibido hacerlo.
En el caso de Intel, la iniciativa se debió a un comentario del director ejecutivo Paul Otellini criticando a quienes "se sientan en cubículos casi contiguos y se envían correos electrónicos en vez de hablar".
Empresas como US Cellular y Deloitte and Touche llevan algún tiempo experimentando con esta estrategia.
El año pasado, una de estas compañías inició el programa para averiguar si la dependencia excesiva en las comunicaciones electrónicas afectaba la productividad.
Cuatro meses después, descubrió que la prueba había sido un éxito porque el trabajo del equipo había mejorado, los clientes estaban más satisfechos y los problemas se resolvían más rápidamente.
Otro estudio -de las universidades de Glasgow y de Paisley, en Escocia- reveló que una de cada tres personas se sentían abrumadas ante el volumen de correos que tenían que atender.
Cuando se investigó la conducta de quienes usan correo electrónico se descubrió que muchas personas revisan su bandeja de entrada entre 30 y 40 veces por hora.