El primer robot chino capaz de entrar en tumbas arqueológicas para explorarlas, sin que estas resulten dañadas por el hombre o al contactar con el aire libre, ha sido diseñado por expertos de Hong Kong (sur de China) y Harbin (noreste), informó esta semana la prensa estatal.
El robot, de forma cilíndrica y apenas 27 centímetros de longitud, ya ha explorado unos frescos de más de 1.300 años enterrados cerca de una tumba de Xian (centro del país) y la semana que viene hará su segunda "excursión", la primera al interior de un mausoleo, también cerca de la antigua ciudad imperial.
Se trata de un proyecto conjunto de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong y del Instituto de Tecnología de Harbin, apoyado por la Administración Estatal de Patrimonio Cultural y el Museo Nacional de China.