El vicepresidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció ayer la creación de una unidad especial para combatir el alto nivel de corrupción pública existente en el país y para aumentar el grado de fiscalización sobre las labores del Gobierno.
Mesa, que es periodista y no tiene militancia política, delegó la dirección de la unidad anticorrupción en la también comunicadora Guadalupe Cajías, ex dirigente de su gremio, escritora y articulista de varios medios locales.
En una rueda de prensa, el vicepresidente boliviano dijo que la nueva oficina “no será una inquisición sino que buscará coordinar la tarea de las instituciones existentes para que sus mecanismos funcionen y concluyan las investigaciones” sobre irregularidades que hubiesen iniciado.
El Vicepresidente creó la nueva oficina tras haber recibido en la campaña electoral del ahora presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, un “poder irrevocable” para combatir la corrupción.
En referencia a la designación de Cajías, dijo que “es un desafío que no amenaza al gremio de la prensa” boliviana.
Mesa sostuvo que el programa puesto en marcha tendrá relación con “la necesidad de recuperar la credibilidad y el prestigio que merece el Congreso Nacional” en el país.
Agregó que su objetivo es dar un “fuerte énfasis a la capacidad de fiscalización” del Poder Legislativo, al que pedirá la aprobación de las leyes de creación de la Procuraduría, la Auditoría y la Inspectoría General de la República para defender los intereses nacionales.