La guerrilla de las FARC volvió a intimidar a los alcaldes y en las últimas 24 horas causó la muerte al menos a 14 militares y dos policías colombianos, en nuevos hechos de una ola de violencia que se incrementa a medida que se acerca la fecha de asunción del presidente de derecha Alvaro Uribe, el próximo 7 de agosto.
Un oficial, un suboficial, 12 soldados y un número indeterminado de rebeldes murieron en un combate que se inició el miércoles y seguía ayer en la localidad de Güicán (350 km al noreste de Bogotá, en el andino departamento de Boyacá), según el alto mando castrense.
El jefe de la I Brigada militar, el general Fabio Bedoya, señaló que los combates se registraron a más de 3,000 metros de altitud, en el marco de una operación desplegada hace cinco días por sus tropas para desmantelar un campamento de las FARC en las montañas de Güicán y arrestar a los insurgentes que han amenazado de muerte a los alcaldes de Boyacá.
Bedoya afirmó que sus hombres también buscan en Boyacá a los comandantes rebeldes Germán Briceño (alias "Grannobles"), hermano del número dos y jefe militar de las FARC, Jorge Briceño ("Mono Jojoy") y Tomás Molina (alias "Negro Acacio"), cuya extradición solicitó EU por cargos de narcotráfico.
En tanto, un total de 29 guerrilleros de las FARC murieron y nueve fueron capturados ayer en la localidad de Oporapa, 580 km al sur de Bogotá, en una contraofensiva militar, informó el jefe del Ejército, general Jorge Mora. Mientras en al noroeste del país, la policía desactivó ayer un carro cargado con 120 kilos de explosivos. Los agentes evacuaron la zona a la espera de la llegada de los expertos antiexplosivos.