IRÁN reinició sus actividades ultrasensibles en su fábrica de conversión de uranio de Ispahán, pese a que podría costarle un grave enfrentamiento diplomático con Occidente.
En medio de una gran agitación, técnicos vestidos con trajes especiales serraron la tapadera de un barril de polvo de uranio que luego será vertido en convertidores para ser tratado.
"Irán ha reanudado la conversión de uranio bajo el control de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA)", confirmó a los periodistas el vicepresidente de la Organización iraní de la Energía Atómica, Mohamad Saidi.
Según la AIEA, Irán no ha esperado a que los inspectores de la Agencia terminaran de probar las cámaras de vigilancia instaladas, pero no ha quitado los precintos colocados en las máquinas en noviembre pasado.
El anuncio suscitó una reacción inmediata de Estados Unidos, el más crítico con el programa iraní puesto que considera que oculta planes para la fabricación de armas atómicas.
Según un responsable del Departamento de Estado, la respuesta "apropiada sería remitir" el caso al Consejo de Seguridad de la ONU.
Ante este panorama, todo apunta a que el Consejo de gobernadores, el ejecutivo de la AIEA, centrará su reunión de hoy en una posible intervención de la ONU, capacitada para imponer sanciones.
Lo más probable es que la AIEA no decida inmediatamente apelar a las Naciones Unidas, sino que dé un primer paso instando a Teherán a suspender sus actividades ultrasensibles.
"La decisión es irreversible, incluso si el Consejo de gobernadores decide hoy llevar el expediente iraní ante el Consejo de Seguridad, porque esto no tiene fundamento legal y es contrario al Tratado de No proliferación", dijo Saidi.
Según el jefe de la diplomacia francesa, Philippe Douste-Blazy, la iniciativa iraní desencadena una "crisis grave" y la comunidad internacional debe estar "unida" frente a este desafío.
Su homólogo alemán, Joschka Fischer, estimó que Irán ha dado un paso en el camino equivocado pero hay que hacer lo posible para evitar que las cosas evolucionen erróneamente ya que podría tener "consecuencias desastrosas".
A menos de una semana de la asunción del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, Irán reanudó la transformación del llamado "yellowcake", polvo de mineral de uranio concentrado extraído de las minas del desierto iraní.
La troika compuesta por (Francia, Alemania y Gran Bretaña), tendrá que decidir las medidas a seguir.
Crisis por inicio de reconversión de uranio
Irán considera que el Tratado de No Proliferación le reconoce el derecho al enriquecimiento.