La candidata presidencial argentina Cristina Fernández de Kirchner rompió el silencio que ha mantenido en la prensa local desde el comienzo de la campaña, pero defraudó a quienes esperaban conocer más de su proyecto de gobierno.
Fernández de Kirchner, de 54 años, subrayó la necesidad de promover más inversiones, defendió al Gobierno de las acusaciones de maquillaje de cifras económicas, ratificó su intención de llevarse bien tanto con Estados Unidos como con Venezuela.
Nada que no haya dicho en los mítines en los que, como dicen sus portavoces para justificar la negativa de Fernández Kirchner a hablar con los medios de su país, Cristina se comunica directamente con el pueblo, con un gesto y un discurso que recuerdan a "Evita".
La periodista Mónica González, de radio La Red, fue la elegida para romper el hielo de la candidata y primera dama con la prensa de su país.
Además, en lo que parece un cambio de actitud, la primera dama, que acumulaba más de un centenar de peticiones de entrevistas de medios argentinos, tenía en su agenda aparecer anoche en el programa de televisión A dos voces, donde también asistirían otros candidatos, pero se dejó claro que no había debate.
Otra rareza de esta campaña es que ninguno de los candidatos surgió de elecciones internas de partidos, probablemente porque los partidos en su forma tradicional brillan por su ausencia.
Esto demuestra que la crisis institucional del 2001 no está resuelta en lo político, lo único que se logró es asegurar la gobernabilidad, dijo el analista y encuestador Ricardo Rouvier.
Rouvier y otros encuestadores ratificaron que no contemplan ni han contemplado a lo largo de toda la campaña un escenario de segunda vuelta. Esto significa que el apoyo a la esposa del presidente está siempre por encima del 45 por ciento, con una diferencia de diez puntos sobre el siguiente candidato.
Ella, que lleva como lema electoral "sabemos lo que falta, sabemos cómo hacerlo", pero no ha dado aún señales de cuál será su plan de gobierno, es la candidata de la "continuidad", coincidieron Rouvier y otros dos encuestadores, Luciana Grandi y Fabian Perechodnik, en una reunión con los corresponsales extranjeros.
Ninguno de los tres espera cambios de fondo respecto al Gobierno de Kirchner, sólo cambios de estilo.