La veterana activista soviética y rusa Ludmila Alexéyeva tachó de “vergüenza” el boicot de Rusia a la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo.
“Es evidente que Liu Xiaobo no es un asesino ni un ladrón. Le han privado de la libertad por sus convicciones”, señaló.
La activista lamenta que Rusia se alinee con China al afirmar que a personas como Liu no se les debe conceder el Nobel.
Arseni Roguinski, director de la organización Memorial, varias veces candidata al galardón, aseguró que para Rusia el boicot es más importante que cualquier consenso mundial.