Un año después de su inicio, la guerra en Irak volvió a ser objeto este domingo de críticas por parte del presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, mientras que un ex consejero de la Casa Blanca hacía revelaciones comprometedoras.
Prodi estimó que ese conflicto fue "un error" y el ex consejero para la lucha anti-terrorista, Richard Clarke, afirmó que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quería bombardear Irak al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre de 2001 sin prueba alguna sobre la responsabilidad de Bagdad en los mismos.
"Realmente no creo que la situación del combate contra los terroristas haya mejorado a causa de la guerra en Irak. Claramente no es así", declaró Prodi en una entrevista difundida por la cadena estadounidense Fox News.
"No hay que confundir terrorismo y guerra en Irak. Si se confunden ambos sería un desastre", agregó.
Clark alimentó, por su parte, las sospechas de que desde hacía mucho tiempo la administración Bush quería terminar con Sadam Hussein con cualquier pretexto.
A la decisión de Rumsfeld todos los consejeros respondieron entonces: "¡Pero no, no! Al Qaeda está en Afganistán", agregó Clarke.
"No hay buenos objetivos en Afganistán, mientras que está lleno en Irak", retrucó Rumsfeld, dijo el ex consejero.
Mientras que en hospitales como el Rafael Hernández de David, hasta agosto del 2002 se habían pagado alrededor de B/. 500 mil en la compra privada del servicio.
Pero la CSS ha tenido también que pagar por otros servicios privados. Por ejemplo, en 1999 deja de funcionar un moderno equipo de litotriptor del Complejo Hospitalario. Durante casi un año que estuvo sin funcionar y que se dejó de atender unos 100 pacientes por mes, la institución desembolsó a los hospitales privados la suma de B/. 500 mil.
El daño de los equipos se dio por falta de mantenimiento y porque no se hizo a tiempo la asignación presupuestaria correspondiente para esos trabajos.
Igualmente hasta el año 2002, la CSS había pagado unos B/. 400 mil por el servicio privado de angiografía: rayos X que permiten ver los órganos del cuerpo en movimiento y evaluar los vasos sanguíneos.
Vale destacar que cada CAT tiene un costo de B/. 300 y cada resonancia magnética (prueba que también se realiza en clínicas privadas) cuesta B/. 800.
Alrededor de un millón de dólares puede costar actualmente un tomógrafo, pero la CSS tiene presupuestado B/. 1.5 millón para cada uno de los cuatro equipos que piensa adquirir. En total, se está haciendo una compra de B/. 6 millones que ningún empresario puede rechazar.
Para el ex director de la CSS, Juan Jované, este es el elemento clave de toda la polémica que por ocho años se ha mantenido con la compra de esos aparatos.
Según explicó a El Panamá América, esta es la venta del año. Al comprar la CSS cuatro tomógrafos al mismo tiempo, la teoría de la lógica económica te indica que a mayor compra menor precio.
El detalle, dijo, es que se creó una bolsa muy grande que nadie quiere perder. Destacó que aunque no tiene pruebas, no le quedan dudas de que existe alguna influencia de parte de los empresarios porque no quieren perder un negocio como ese.
Según Nelson Gómez, gerente general de RESERMA, S.A., este es un negocio que no se ve todos los días. "Como empresario estoy feliz de que exista una venta en la que pueda participar", dijo. Precisamente esta fue la única empresa que presentó su documentación cuando el 29 y 30 de enero la Dirección General de la CSS hizo el segundo llamado a licitación y que se declaró desierto.
Las otras empresas presentaron propuestas por considerar que en algunas especificaciones se les descalificaba y pidieron se considerara sus observaciones.
Cabe mencionar, que cuatro empresas en Panamá son las que distribuyen los equipos de tomografía, éstas son: Promed, S.A. que le distribuye a General Electric, S.A. (de Estados Unidos), La Casa del Médico o Médica Internacional, distribuidora de SIEMENS (de Alemania), RESERMA, S.A., distribuidora de Toshiba (de Japón) y Electrónica Médica, S.A., distribuidora de Philips (de Holanda).