Sabe usted quién es "Louis III", "Joaquín" o "Hilde". No hablamos de los Tres Mosqueteros, pero sí se trata de un selecto grupo de caricaturistas, que tienen en común que con sus trazos llaman la atención de multitudes, principalmente la de los políticos, que diariamente buscan sus creaciones, las caricaturas, en la sección de Opinión de Panamá América.
Hoy 28 de junio se conmemora, por quinto año en Panamá, el Día del Caricaturista. La fecha fue establecida por la Alcaldía de Panamá para recordar un episodio de la historia en el que todos los caricaturistas se unieron para defender la libertad de expresión, a raíz de que el ex presidente Guillermo Endara demandó al caricaturista Joaquín Carrasquilla por sentirse ofendido por una caricatura publicada en un diario de la localidad.
Aunque muchos consideran que una caricatura es una ilustración humorística que exagera o distorsiona la esencia básica de una persona o cosa para crear un parecido fácilmente identificable, la caricatura política va más allá hasta convertirse en un aldabonazo a la conciencia, ya que gráficamente, y hasta mejor sin palabras, se encarga de criticar acciones o hechos.
De allí que muchos son los que temen ser dibujados por los caricaturistas, que muy pocas veces se dedican a alabar a alguien o algo con sus trazos.
El oficio del caricaturista, que para algunos es el trabajo soñado, no es tarea fácil.
Requiere que igual que un periodista, siempre esté informado de lo que pasa, para que pueda decir con sus dibujos lo que el periodista no puede con sus notas.
De allí que Joaquín Carrasquilla no es el único caricaturista demandado.
El segundo en molestarse por una crítica gráfica fue el ex vicepresidente Ricardo Arias Calderón, cuando "Rac" (Julio Briceño) lo dibujó. Además de ellos, "Vic" (Víctor Ramos) también fue demandado por Ernesto Perez-Balladarez, luego de que hizo una caricatura con la que ilustró el supuesto inventario de bienes del ex - presidente.
Pero, además de los presidentes, muchos han sido los que se han molestado por una caricatura, de la cual en Panamá se considera como "Padre" al maestro Eudoro "Lolo" Silvera.
Además de "Lolo", también hay que reconocer los grandes aportes de caricaturistas, entre los que se destacan "Wilfi" Jiménez, "Chic" Martínez, Louis Taylor, "Peña" Morán, "Félix" Barrios, "Delmiro" Quiroga, "Cáncer Santizo", "Benji", "Gerald" (Julián Pérez), "NICO" (Ileana y Narciso Carrasco) y el pequeño "Hilde" (Hildebrando Sucre), uno de los caricaturistas más jóvenes que hay en el patio, y que recientemente se estrenó como caricaturista político en Panamá América .
"Hilde", oriundo de Aguadulce, provincia de Coclé, admira el trabajo de sus colegas, pero confesó que el trabajo del padre de Mafalda, "Quino", lo marcó desde pequeño, por lo que hoy disfruta de éste, "el trabajo soñado", ya que dibujar es su pasión y cada día hay algo nuevo que aprender.
La caricatura es, junto con el dibujo realista, la modalidad de imagen periodística más antigua que se conoce.
El vocablo deriva de "caricare" que significa cargar, acentuar o exagerar los rasgos y, según algunos autores, fue acuñado por Aníbal Caracci hacia finales del siglo XVI.
Con el término, Caracci designaba a los trabajos que él y otros artistas hacían entonces en Bolonia.
Una de las caricaturas más famosas es la que se publicó a mediados del siglo XVIII, concretamente en mayo de 1754.
De la autoría de Benjamín Franklin se difundió en la Pensylvania Gazette la imagen de una culebra dividida en ocho partes, cada una de las cuales llevaba las iniciales de una de las colonias, formando la leyenda "Unión o muerte".
Con esta imagen se buscaba organizar las colonias norteamericanas contra los indios y los franceses.
Los primeros hallazgos referentes a caricaturas en Panamá datan desde la Construcción del Canal, en donde las publicaciones a favor y en contra, hacían una clara exposición no sólo de la manifestación crítica, sino de la situación sociopolítica. El nombre de Panamá recorría el mundo entero en el s. XIX a través de las caricaturas que se publicaban, criticando unas veces y elogiando otras la magna obra. Tanto Conde Fernando de Lesseps y seguidamente Roosevelt fueron criticados por el caricaturista Thomas Nast.
Cuando las armas son los lápices, la tinta y un borrador
La definición aristotélica dice que la caricatura "representa a los hombres peores de lo que son".