Cuba condicionó el diálogo con la Unión Europea a la eliminación de las sanciones diplomáticas contra la isla, suspendidas desde 2005, en una crítica declaración en la que afirmó que no existe diferencia alguna entre las posiciones de Fidel Castro y su hermano Raúl, presidente interino del país.
"Si la Unión Europea desea algún diálogo con Cuba debe eliminar definitivamente dichas sanciones", afirmó la cancillería cubana en respuesta al documento aprobado esta semana por el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE).
En el texto, el bloque europeo evitó mencionar las sanciones diplomáticas, aprobadas durante la crisis de 2003 y suspendidas dos años después, y renovó su propuesta de diálogo invitando a Bruselas a una delegación oficial de La Habana para hablar sobre asuntos políticos, de derechos humanos y económicos, entre otros, sobre la base de la "reciprocidad y la no discriminación".
Las sanciones son "inaplicables e insostenibles", añadió la cancillería cubana, que pidió la desaparición de la "posición común" europea aprobada en 1996 con el objetivo de promover la democracia y el respeto de los derechos humanos en la isla.
"Con Cuba solo será posible un diálogo entre soberanos e iguales, sin condiciones ni amenazas pendientes", agregó.
La Habana criticó también las referencias de la UE a la "nueva situación" creada en Cuba tras la delegación de poderes de Fidel Castro en su hermano Raúl, el pasado 31 de julio, y dejó claro que no existen "contradicciones o diferencias entre los líderes de la Revolución" ni división entre los revolucionarios cubanos.