Las cárceles de Cuba albergan hoy a 88 opositores declarados “prisioneros de conciencia” por organismos internacionales de derechos humanos, situando a la isla de gobierno comunista como la mayor cárcel de presos políticos del mundo, según un informe difundido ayer por la disidencia.
En su reporte semestral sobre la situación de los derechos cívicos en la isla, la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), destacó el incremento de procesados por motivos políticos, que pasaron de 223 en diciembre de 2002 a 316 casos verificados a fines de junio.
El vertiginoso aumento en el número de prisioneros fue producto de una ola represiva anticastrista efectuada en marzo pasado, que condenó a penas de seis a 28 años de cárcel a 75 disidentes acusados de atentar contra la seguridad del Estado.
“Nunca antes en la historia de este hemisferio fueron detenidas y condenadas tantas personas por delitos de opinión en menos de 20 días, en juicios sumarísimos y en una atmósfera de violación flagrante del derecho al debido proceso”, señala el informe firmado por Elizardo Sánchez Santa Cruz, presidente de la CCDHRN.
Ninguno de los arrestados pudo “ver a sus abogados sino pocas horas o minutos antes de los juicios efectuados”, denunció.
De los 316 presos, 88 han sido declarados “prisioneros de opinión” por Amnistía Internacional, “lo cual sitúa al Gobierno de Cuba en el primer lugar mundial” en cantidad de encarcelados “de esta naturaleza”, afirma.
El reporte califica de “intransigencia totalitaria” la negativa del gobierno de Fidel Castro a permitir la visita de delegados de la Cruz Roja u otros organismos humanitarios a inspeccionar las 200 cárceles existentes en la isla.
Todos los condenados se encuentran recluidos “en condiciones infrahumanas, sometidos a plagas de toda clase, el agua que beben está contaminada, la alimentación es muy poca y la entregan en mal estado”, advierte la CCDHRN.
Añade que “como castigo extrajudicial”, los disidentes cumplen sus condenas “en prisiones situadas a centenares de kilómetros de sus domicilios”, ensañándose con familiares inocentes que deben hacer largos trayectos en sus visitas, “en un país donde el transporte público está virtualmente colapsado”.
“Luego de más de 100 días de confinamiento la salud de todos ellos se ha quebrantado sensiblemente”, alerta el informe, elaborado con testimonios de familiares y cartas de los detenidos sacadas en forma clandestina de las prisiones.
Denuncia además que se ha orquestado “una campaña de intimidación y terror” contra periodistas independientes, activistas y familiares de los detenidos, para obligarles a cesar su prédica anticastrista.
Dentro de “esa política de intimidación” se encuadra el fusilamiento en abril de tres secuestradores de una lancha de pasajeros que intentaban emigrar ilegalmente.
“La causa primera del alto potencial emigratorio existente en Cuba tiene que ver con el estrepitoso fracaso del modelo totalitario de gobierno”, afirma la CCDHRN.
Por ello, exhorta a las autoridades cubanas a “iniciar el gradual desmontaje del ineficaz, represivo y ruinoso modelo totalitario” y reemplazarlo “por un Estado Democrático de Derecho basado en una economía social de mercado”.
Pero la disidencia ve el futuro inmediato con pesimismo y afirma que “a menos que ocurra un milagro, la situación general del país continuará empeorando en materia de derechos humanos y en todo lo relacionado con la economía nacional”.