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Cuidado al comer en kioscos y puestos ambulantes

Todos los vendedores ambulantes deben portar el carné de salud blanco en un lugar visible.


EN ESTOS días soleados y calurosos de verano, nos provoca caminar y tomarnos una bebida refrescante y hasta un delicioso y popular raspado que encontraremos a la vuelta de la esquina.
Allí nos espera este humilde vendedor ambulante con su carrito, algunas veces multicolor y superdecorado y otras con las cosas más simples y necesarias como el pedazo de hielo. Pero cumplir un deseo tan sencillo como ese podría acarrearnos algunas molestias de salud si no somos precavidos.
Por eso a la hora de acercarnos a cualquier vendedor ambulante debemos estar pendientes de que cumplan con los requisitos de salud exigidos por las autoridades, de otra manera estaremos comprando enfermedad.
El ministerio de salud, a través de la Región Metropolitana , que dirige el doctor Luis Francisco Sucre, es el encargado de establecer las normas, como son hacerse los exámenes médicos y atender las charlas de orientación para obtener su carné de manipulador de alimento.
Estos, más que simples requisitos para obtener un permiso, son nuestro pasaporte a la salud, porque si los vendedores ambulantes y manipuladores de alimentos no gozan de buena salud, podríamos contraer enfermedades bacterianas, micóticas, virales, parásitos y hasta la hepatitis tipo A.
Aunque el Ministerio de Salud cuenta con funcioanrios que periodicamente inspeccionan in situ para constatar que los vendedores cumplen las normas de sanidad, corresponde a cada uno de nosotros, los compradores, exigir que las condiciones sanitarias sean las correctas por nuestra salud.
La díficil situación económica lleva a la población a buscar fuentes de ingresos, y una de ellas es establecer puestos de venta de alimentos preparados, como carne en palito, empanadas, y en los últimos tiempos han proliferado los puestos de frutas de la época, como sandía, piña, melón y papaya, las cuales pelan y cortan en el mismo lugar donde la venden, o sea, en las calles.
Al ver estos cuadros surge la duda, hasta donde es seguro ingerir estos alimentos que permanecen varias horas a la intemperie, algunas veces mal tapados,y expuestos a lo que pueda traer el polvo de la calle y el humo de los autobuses .Desde luego, en estas condiciones no se puede esperar contar con la sanidad necesaria.
Algunas personas confían en el uso de los guantes por parte los vendedores y manipuladores de alimento, pero nos preguntamos a quién protegen.
Recientemente observé en un supermercado local, a un vendedor de la carniceria que utilizaba guantes para manipular los alimentos, pero pude verlo limpiar un área del local con los guantes puestos e inmediatamente pretendía atenderme, desde luego me negué.
Realmente depende de cada uno de nosostros que cumplan las medidas básicas de higiene al vender en la vía pública, como usar el delantal, la redecilla, mantener manos y dedos limpios y sin esmalte de uñas, en el caso de las mujeres, sobre todo, portar el carné de salud que informa que cumplió con los exámenes de salud necesarios. Recuerde al comer en la calle puede comprar enfermedades.

  • Sólo en la ciudad de Panamá existen unos 10 mil buhoneros,de los cuales una tercera parte vende alimentos.

  • La mayoría de los vendedores de frutas y otros alimentos están instalados en las paradas de autobuses.

  • Esto signifia que los productos que ofrecen están expuestos a la contaminación del humo de los autobuses y polvo.

  • Las autoridades de salud recomiendan que al consumir frutas como la sandía y el melón, lavarlas antes de partirlas.


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188704
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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