Hoy, las autoridades del Hospital Santo Tomás y del Hospital del Niño les han permitido cambiar el rumbo de sus vidas.
Son siete entusiastas y decididas personas que aceptaron el reto de terminar su educación primaria, unos, y otros, aprender a leer y escribir.
Nunca perdieron la esperanza ni el deseo, por eso se inscribieron en el programa de nivelación académica y de alfabetización, impulsado por el Hospital Santo Tomás.
"Ha sido una ventaja muy grande en su hogar y su trabajo", comenta Claudina Caballero de Simití de 48 años.
Ahora puede ayudar a sus hijos en las tareas escolares, tanto al que está en primer grado, como el de sexto, y viceversa, afirma.
Pero no solo eso; el contacto con su maestro le ha infundido ánimo y que nunca es tarde para aprender.
De esta consigna se ha apropiado Silvia Rosa Nuñez, pues fue categórica: "No me voy a estancar". Y así ha sido en su vida, esta chiricana de 57 años que ha educado a sus siete hijos.
Pese a que tenía que compartir las clases con sus funciones en el hospital y sus obligaciones familiares, nunca se le ocurrió retirarse, porque sentía que era una oportunidad para su superación y para dar un mejor servicio a los usuarios del centro.
Igual pensó Susana Ortega de González, quien labora en el Hospital del Niño. Cuando sus jefes le informaron del proyecto sintió que "era la oportunidad que de chica no tuvo, porque la primaria y secundaria quedaban muy lejos de donde vivía.
Esta capireña, de 48 años, quiere ser educadora y enseñar a otros que como ella han retardado su ingreso al sistema. Sus tres hijos estudian en la universidad, una se está graduando en Enfermería, Química y en el Instituto Nacional, respectivamente.
Hermes Muñoz, de 51 años, se siente orgullosa y muy agradecida por el apoyo de su jefa, compañeros e hijos.
Quiere terminar la secundaria y retribuir un poco lo que han hecho por ella. Su deseo es ser maestra. Se destacó por sus calificaciones y ocupó el primer puesto.
Según María Pilar Gordón, jefa de Recursos Humanos del Santo Tomás, prevén extender el programa a la enseñanza secundaria y luego universitaria.
Lo ideal sería que el programa continuara en las instalaciones del hospital porque así se garantiza la asistencia y hay mayor seguimiento, comenta.
Según Gordón, tienen la infraestructura para dictar las clases y esperan que Educación les dé el apoyo.
La ceremonia para sellar el periodo escolar fue sencilla y emotiva. Los funcionarios agradecieron a la institución, como a su maestro, Luis López, a quien le entregaron un obsequio.
López destacó el gesto de los estudiantes, que es el mejor estímulo y retribución de todo educador.
Los estudiantes quieren concluir sus estudios secundarios, pero dependerá del Ministerio de Educación si formaliza este programa como se ha hecho en otros lugares.
Silvia Rosa Núñez: Está muy contenta con esta oportunidad. Tiene 9 años de laborar en el Santo Tomás, es ascensorista. Agradece las capacitaciones y seminarios que le han dado.
Claudina de Simití: Tiene 13 años de labores. Trabaja en Nutrición. La capacitación le ha ayudado a expresarse mejor. Cuando llegaba a casa sus hijos le preguntaban: Mami, ¿Ganaste 5?
Susana Ortega: Quiere terminar la secundaria e ir a la universidad. Le gustaría ser profesora de adultos. Desde hace 3 años trabaja en el Hospital del Niño. Le dieron la oportunidad que de niña no tuvo.
Hermes Muñoz: Trabaja en la lavanería del Hospital del Niño. Ocupó el primer puesto. Está muy agradecida por el apoyo y ánimo de sus jefes. Quiere ser maestra, y aspira seguir ascendiendo.
Siete funcionarios recibieron el miércoles 22 sus boletines que certifican la culminación de sexto grado. Las autoridades del Hospital Santo Tomás aspiran a que el programa se extienda a secundaria, y darles la oportunidad de estudios superiores, pues tienen convenios con diferentes universidades en el país.
El programa es abierto a todos los funcionarios, independiente de sus años de servicio. El hospital apoya a los estudiantes con recursos.