Pese a la escasez de agua debido a la que se considera la peor sequía de los últimos 30 años, unos 75, 000 turistas han visitado en lo que va de julio las Cataratas del Iguazú, en el lado argentino.
El caudal de agua de las cataratas, que están enclavadas en territorios de Argentina y Brasil, es actualmente de 300, 000 litros por segundo, frente a un promedio anual de 1.3 a 1.5 millones de litros por segundo, dijeron a Efe autoridades del Parque Nacional Iguazú de Argentina.
Las fuentes señalaron que este fenómeno ocurre cada 20 ó 30 años.
El director de Turismo de la provincia argentina de Misiones, Rubén Peralta, aseguró hoy a Efe que se espera que la cifra de visitantes al lado argentino de las cataratas ascienda a 120.000 al concluir este mes, lo que supondrá un aumento del 13 por ciento con respecto a julio del año pasado.
"Si bien la fisonomía de los saltos (con poca agua) es bastante diferente, los turistas siguen visitando las Cataratas del Iguazú y maravillándose con el espectáculo que ofrecen", indicó.
Peralta precisó que el 22 por ciento de los 75.000 visitantes registrados hasta ayer, martes, es extranjero y dijo que la ocupación hotelera en la ciudad de Puerto Iguazú, cercana a las cataratas y enclavada en la zona de selva subtropical de la frontera compartida por Argentina, Brasil y Paraguay, alcanza un 93 por ciento.
Las Cataratas del Iguazú ("aguas grandes" en lengua guaraní), enclavadas en la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, tienen más de 200 saltos de agua, incluida la impresionante Garganta del Diablo, de más de 80 metros de altura.
La escasez de agua que las afecta tiene su origen en la falta de lluvias en las altas cuencas, en territorio brasileño.
Los vaivenes en el caudal del río Iguazú también limitan la navegación hasta el pie de los saltos, por lo que los turistas optan en estos días por las caminatas guiadas por los senderos de la selva.
La intensa sequía que ha convertido a las monumentales Cataratas del Iguazú en unos delgados hilos de agua puede mantenerse hasta octubre próximo, amenazando el turismo y la estabilidad de ese ecosistema compartido por Brasil y Argentina.
Aunque para el próximo fin de semana se esperan algunas lluvias en la región y la llegada de un frente frío desde el sur, fuentes de la secretaría de Turismo de Foz de Iguazú, en el lado brasileño de las cataratas, explicaron que eso no será suficiente para recuperar el caudal de los manantiales en un corto plazo.
Para superar la que está considerada la peor sequía en la zona en las últimas dos décadas, "es necesario que llueva y mucho en las cabeceras del río Iguazú", que se sitúan a unos 1.000 kilómetros al este, en la llamada Sierra del Mar, indicó a Efe Rafael Langwinski, portavoz de la alcaldía de Foz de Iguazú.
La previsión de precipitaciones intensas en las cabeceras es poco optimista y, de acuerdo al servicio de meteorología, no se espera que se produzcan hasta mediados de septiembre próximo, lo que supone que el caudal del Iguazú al llegar a las cataratas se recuperaría sólo para principios de octubre.
Según mediciones hechas por la Compañía de Energía Eléctrica del estado de Paraná, el caudal del río Iguazú al desplomarse sobre las cataratas era de unos 250, 000 litros por segundo, cuando en épocas normales llega a ser seis veces mayor.
Ese bajísimo nivel es el mismo que ha mantenido el río durante la última semana, en la que la espectacular imagen que ofrecen las 250 cascadas en que se divide el Iguazú ha quedado reducida a hilos de agua que caen con escasa fuerza por un fondo rocoso y plagado de musgos de unos 70 metros de altura.
De "aguas grandes" a chorritos
La escasez de agua que las afecta tiene su origen en la falta de lluvias en las altas cuencas, en brasil.