El gobierno peruano declaró ayer en estado de emergencia por 30 días al departamento de Arequipa, donde 96 personas resultaron heridas tras violentos disturbios, desmanes y saqueos cometidos en protesta por la privatización de dos empresas eléctricas.
Los actos de violencia y vandalismo han quedado fuera de control"", dijo el primer vicepresidente de la República, Raúl Diez Canseco, en conferencia de prensa.
El estado de emergencia supone que quedan suspendidos en Arequipa los derechos ciudadanos -como inviolabilidad de domicilio- y que las fuerzas armadas asumen el control del orden interno.
Arequipa es la segunda ciudad más importante del Perú, 750 kilómetros al sudeste de Lima.
La violenta jornada, que se inició en esa ciudad el viernes último, ha dejado 96 heridos, incluido un policía que recibió un balazo en el estómago, informó el ministro del Salud, Fernando Carbone.
Los pobladores de Arequipa reaccionaron violentamente al concretarse el viernes la venta de las empresas EGASA y EGESUR, adquiridas por la empresa belga Tractebel por 167.4 millones de dólares.
El centro histórico de Arequipa sufrió serios destrozos, tanto en entidades públicas y locales privados, así como el aeropuerto, donde los daños y pérdidas son millonarios, según el ministro del Interior, Fernando Rospigliosi.
Ayer, cientos de pobladores realizaron un mitin en la Plaza de Armas para expresar su rechazo a la política privatizadora del gobierno del presidente Alejandro Toledo.
Los manifestantes izaron la bandera nacional, corearon arengas contrarias al gobierno, y cantaron el himno de la ciudad, mientras piquetes de efectivos policiales antimotines protegían las entidades públicas, tiendas y negocios, dijo la policía de Arequipa.
Las operaciones en el aeropuerto de la ciudad continuaban suspendidas, luego que el sábado enardecidos pobladores ingresaron a la pista de aterrizaje y ocasionaron destrozos.
Un número no determinado de agentes fue destacado a las instalaciones del aeropuerto para prevenir una nueva arremetida de manifestantes. Unos 120 pasajeros entre peruanos y extranjeros quedaron varados en el aeropuerto desde hace tres días.
Los viajeros estaban siendo evacuados en helicópteros militares hacia la cercana localidad de La Joya, y desde allí en un avión especial a Lima, dijo a la AP Vanessa Obando, operadora de turno en el aeropuerto.
El alcalde de Arequipa, Juan Manuel Guillén, a quien el gobierno acusa de instigar los actos violentos, dijo que los arequipeños se sienten engañados por Toledo, por cuanto él prometió que no se iban a privatizar las empresas eléctricas.