La magnitud del derrumbe de tierra que el martes pasado sepultó a unas 60 o 70 personas en la provincia amazónica de Morona Santiago hizo surgir ayer la posibilidad de que el lugar del siniestro sea declarado campo santo por las autoridades.
La posibilidad comenzó a ser analizada por la Defensa Civil, la Cruz Roja y las autoridades en vista de que la remoción de los escombros, no habían dado resultados en el rescate de nuevas víctimas.
Tras cinco días de trabajos que han resultado difíciles por la neblina y las lluvias que han azotado al sector, solo han sido encontrados seis cadáveres de los 60 o 70 que estarían enterrados.
Las informaciones de la Defensa Civil indican que unos 14 vehículos, entre ellos un autobús, fueron sepultados por la masa de tierra que se desprendió de una montaña en un sector deshabitado del Ecuador.
La zona, de otro lado, estaba afrontando un desabastecimiento de combustibles y víveres que dificultaba la presencia de los grupos de búsqueda y rescate, así como de los familiares que en número no inferior a 100 habían llegado a la región.
Un vocero de la Defensa Civil dijo que en las últimas 20 horas, solo se han encontrado restos de cuerpos humanos y mencionó que entre el lodo han sido extraídos un brazo, una pierna y el tórax de una persona.
En tanto, grupos de rescate y familiares de las personas sepultadas por el deslave mantenían ayer pocas esperanzas de encontrar los restos de las víctimas antes que la zona sea declarada campo santo.
Según informes de la Defensa Civil, es probable que se suspendan las labores de búsqueda, ante la imposibilidad de remover las miles de toneladas de tierra y roca que arrasaron una carretera en un tramo de casi un kilómetro.
Luchando contra la lluvia y la niebla en una zona montañosa, las máquinas excavadoras y palas mecánicas que remueven la tierra han hallado algunos pedazos de autos en medio de las poblaciones de Guarumales y Méndez, 280 kilómetros al sur de Quito.
En una reunión del comité de crisis hemos decidido esperar un informe final y luego decidiremos la culminación de la búsqueda de restos"", dijo al diario El Universo el gobernador de la provincia de Morona Santiago, Luis Rivadeneira.
Explicó que es imposible hacer más debido a las lluvias, nuevos deslizamientos y la neblina que impiden el trabajo de los rescatistas e imposibilitan sobrevolar el área.
Todo sucedió porque estas malditas vías del oriente están malas, manifestó Juan Avila, con sus manos enlodadas y con una pala mientras trataba de encontrar a su padre y a su tío, a un lado de la enorme masa de lodo y rocas que fueron desplazadas desde lo alto de una montaña y que cubrió la carretera.
Según informes preliminares del Ministerio de Obras Públicas, la tragedia se produjo cuando se formó un gran represamiento de aguas en lo alto de las montañas.